El hombre no es más que una de las especies que pueblan la biosfera; sin embrago, sus características hacen que su impacto en la misma sea mayor que el causado por cualquier otra especie. Est impacto proviene de dos hechos: el aumento de población y el consumo ezagerado de energía característico de la especie humana.

La Humanidad tardó miles de años en alcanzar la cifra de mil millones de habitantes, solo en cien años se había duplicado esa cifra, y en estos momentos la población mundial se aproxima a los cuatro mil millones de habitantes, de seguir a tal ritmo de crecimiento, este número se duplicará en trenta y cinco años. Este crecimiento ha venido acompañado de un aumento en la vida media de la población que hace que el hombre viva mucho más allá de su período reproductor.

Más espectacular ha sido el incremento del consumo de energía. Para mantener su metabolismo un hombre gasta por término medio unos 150 vatios, que obtiene a partir de los alimentos que toma. Esta cantidad ha permanecido igual a lo largo del tiempo. Sin embargo, estos 150 vatios suponen solo el 7.5% de la energía que consume un hombre por término medio.

El hombre consume también una gran cantidad de energía que se conoce con el nombre de exosomática. El crecimiento en el consumo de este tipo de energía ha sido espectacular en los últimos años.

En un 90%, el hombre obtiene esta energía que necesita de los combustibles fósiles.

Nos encontramos con que la biomasa humana supone solo un 1/200.000 de la biomasa terrestre, pero su gran consumo energético es tal, que está afectando al equilibrio de toda la biosfera.